El viernes por la tarde comienza la escapada con la llegada a Tíjola. Tras instalarte, puedes dar un agradable paseo por el casco urbano para tener un primer contacto con el municipio, recorriendo sus calles y plazas y disfrutando del ambiente tranquilo del pueblo. Al caer la tarde, nada mejor que sentarse en alguna terraza o bar local para tomar algo y empezar a descubrir la gastronomía de la zona, alargando la velada hasta la noche mientras se disfruta del ambiente acogedor.
Puedes comenzar el día explorando el pueblo con la Ruta Histórica, este recorrido permite conocer muchos puntos de interés repartidos por el casco urbano, donde se mezcla la historia, la tradición y la vida cotidiana del municipio. Durante la ruta se pueden visitar plazas, edificios emblemáticos y espacios que forman parte de la identidad del pueblo.
Podemos continuar tu visita, lo ideal es hacerlo en el mercadillo semanal que se celebra todos los sábados. Es el mejor punto para sumergirse en el ambiente del pueblo, pasear entre los puestos y comprar productos naturales, frutas y verduras de temporada, embutidos artesanales y otros productos locales. Es un espacio lleno de vida, colores y trato cercano, donde se respira tradición y cercanía. Después de recorrer el mercadillo, nada más típico que "echar la media hora" en los bares de tapas del pueblo. Es una costumbre muy arraigada aquí: reunirse antes de almorzar para compartir una bebida y disfrutar de una buena tapa en compañía.
Y así, tras esa parada imprescindible, ya estarás listo para ir a almorzar y aprovechar para degustar la cocina tradicional en alguno de los bares y restaurantes del pueblo, probando tapas y platos típicos almerienses.
Por la tarde, pueden dar un agradable paseo hasta el Complejo Deportivo Al Moroc, una zona amplia y animada donde se concentran muchas de las actividades deportivas del pueblo. Una vez visitado el complejo, el recorrido puede continuar hacia la Antigua Estación de Tren, donde se conserva su histórica locomotora, símbolo del pasado ferroviario del municipio y recuerdo de la importancia que tuvo el tren en el desarrollo de la comarca. Desde allí, nada mejor que dar un paseo por la Vía Verde del Almanzora, un itinerario acondicionado sobre el antiguo trazado ferroviario que permite caminar o ir en bicicleta rodeados de naturaleza.
La tarde continúa con una visita a la Balsa de Cela, este manantial de aguas cristalinas y temperatura constante durante todo el año. La Balsa invita tanto a darse un baño refrescante en los meses más cálidos como a simplemente pasear por sus alrededores y disfrutar del paisaje.
Dependiendo de la época del año, puede haber actividades culturales, fiestas, música en directo o eventos deportivos. Siempre es buena idea consultar la agenda local para no perderte nada.
La ruta comenzará temprano en La Cerrá de Tíjola, un paraje natural ideal para pasear con calma mientras el sol aún es suave la salida la podrás coger en la Ermita del Salvador. Aquí podrás caminar entre formaciones rocosas, escuchar el sonido del agua y disfrutar de un entorno tranquilo que refleja la esencia del municipio. Es el momento perfecto para hacer fotos y respirar aire puro antes de continuar la mañana. Después, dirígete hacia la Cueva de la Paloma, un enclave cargado de historia y leyendas. La visita es breve pero muy interesante, ideal para conocer un rincón menos conocido de la zona y apreciar su valor cultural. Mas tarde, sube a Tíjola la Vieja, el antiguo asentamiento que conserva restos de gran valor histórico. Desde allí, además de descubrir parte del pasado medieval de la localidad, podrás disfrutar de unas vistas panorámicas impresionantes del entorno. Es un lugar perfecto para cerrar la ruta, contemplar el paisaje y entender mejor la importancia histórica de Tíjola a lo largo de los siglos.