La inauguración del ferrocarril en Tíjola en 1894 supuso un cambio radical para el Alto Almanzora, al conectar la riqueza minera de los Filabres con el puerto de Águilas. Este avance no solo facilitó la exportación masiva de hierro, sino que también dinamizó el transporte de productos agrícolas, vitales para la economía comarcal. El éxito de esta infraestructura se debió en gran medida a la gestión de Gustavo Gillman, quien especializó el servicio en el transporte de minerales en un contexto de extrema pobreza y aislamiento, dado que la conexión ferroviaria con Granada no se completaría hasta 1907. La compañía priorizó el tráfico de mercancías, convirtiéndose en el eje vertebrador que permitió el despertar industrial de la zona frente a la incomunicación entre Levante y Andalucía.
Tras casi un siglo de funcionamiento, el tren dejó de circular en 1985. Sin embargo, su trazado ha renacido como la Vía Verde del Almanzora, un espacio recuperado para el senderismo y el cicloturismo que mantiene viva la memoria de esta antigua ruta comercial.
La Iglesia de Santa María es el principal monumento religioso de Tíjola y una joya del patrimonio histórico del Valle del Almanzora. Construida en el siglo XVI sobre los restos de una antigua mezquita, combina elementos del estilo mudéjar con reformas barrocas posteriores que la convierten en un ejemplo único de la arquitectura religiosa almeriense.
Su torre campanario, visible desde gran parte del pueblo y del valle, es uno de los símbolos más reconocibles de Tíjola. Con 28 metros de altura, domina el casco histórico y marca el perfil inconfundible de la localidad desde cualquier acceso.
El interior alberga un retablo mayor del siglo XVIII de gran valor artístico, realizado por artesanos granadinos con columnas salomónicas y dorado en pan de oro. También conserva varias imágenes procesionales de notable interés, como la Virgen de los Remedios, patrona de Tíjola.
La iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural en 1985 y ha sido objeto de diversas restauraciones para preservar su riqueza arquitectónica. Destaca especialmente el artesonado mudéjar de la nave central, uno de los mejor conservados de la provincia de Almería, con su característico diseño de par y nudillo decorado con motivos geométricos.